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Distritos de Riego

DISTRITOS DE RIESGO EN COLOMBIA: UNA NECESIDAD LATENTE

  • Obra captación USOARACATACA. 2012

El acelerado crecimiento de la población mundial sumado a una crucial demanda de alimentos en las diferentes regiones de nuestro planeta y el rompimiento de barreras físicas de mercadeo y comercialización ha generado una consecuencia común para los países con evidente vocación agrícola: “Para sobrevivir se debe producir más”. Ésta premisa involucra en términos generales al sector agropecuario y sus estrategias para incrementar los rendimientos productivos a un bajo costo, que genere rentabilidad y competitividad, pero enmarcado en un esquema de manejo racional de los recursos agua y suelo. Para nadie es un secreto que el elemento necesario para la vida, es decir, el agua, es un recurso esencial para el desarrollo de los cultivos, y la producción animal, indistintamente de la escala que se considere. La mejor alternativa para garantizar el suministro del preciado líquido con fines agropecuarios es la construcción de distritos de riego y, en las zonas que se requiere un control de las inundaciones y condiciones atípicas de precipitación, los distritos de drenaje.

Es necesario comprender que la visión global de un distrito de riego y/o drenaje, hoy denominado Distrito de Adecuación de Tierras, no debe percibirse sólo como la infraestructura hidráulica que usualmente compone éste tipo de obras; por el contrario, surge una obligación de estructurar éste tipo de proyectos bajo una perspectiva empresarial integral, en el que la fuente principal de generación productiva y laboral la componen los usuarios del distrito de riego y/o drenaje y beneficiarios, a las que se enlazan alianzas comerciales continuas y permanentes, cuyo crecimiento escalonado y en bloque representa el mejor camino para garantizar el famoso “gana – gana”.

Desde una visión técnica, la concepción de un Distrito de Riego, así como la implementación de cualquier tipo de sistema de riego predial, pretende suplir los requerimientos de agua de los cultivos en un tiempo específico, con el ánimo de alcanzar los mejores rendimientos productivos; programación que depende de las condiciones y características medio ambientales, sea producción a campo abierto o bajo invernadero. La integración de los caudales o flujos de agua necesarios en cada punto predial se reúne en infraestructuras de escala micro, pequeña, mediana y grande, según el impacto que se desee generar en términos de cobertura de área. Se espera que el gobierno nacional colombiano promueva el desarrollo de convocatorias para financiar el desarrollo de este tipo de obras, pasando por las etapas de estudios y diseños, y la ejecución de proyectos estructurados con enfoque regional. Sería interesante que los recursos económicos, sociales, culturales y ambientales fueran enrutados para garantizar la sustentabilidad de los grupos asociativos, considerando que Colombia pretende ser “despensa de alimentos para el mundo”.

En nuestro país se ha demostrado para diferentes cultivos que la implementación de estos sistemas de manera racional y sostenible permite incremento de las producciones, siendo variable según las condiciones de cultivo, pero que usualmente se encuentra entre 30% y 50%, dependiendo de las características agroclimáticas, y la incidencia en cada región, frente al cambio climático.

Es relevante señalar que actualmente cerca del 15% al 20% del área nacional potencialmente agrícola se encuentra bajo riego. Los demás países de Latinoamérica han comprendido que la apuesta agrícola se encuentra en el manejo equilibrado del recurso agua para riego. Países como Perú que en los últimos años ha optimizado sus procesos de producción, cosecha y de transformación, en gran medida debe su éxito a que hoy en día tiene una cobertura de riego sobre aproximadamente el 20% y el 30% de su área cultivable.

La gente se preguntará ¿Qué es lo que han hecho los demás países que Colombia no ha podido consolidar? Sin duda uno de los grandes inconvenientes ha sido el desarrollo de una política que transcienda y que fomente la Sustentabilidad y la Competitividad, además de involucrar de manera equitativa a las instituciones gubernamentales, empresas privadas y a las universidades, bajo un esquema de liderazgo estatal.

Un dato comparativo y llamativo es que la riqueza hídrica de nuestro país está alrededor de 63 l/s/km2, cifra que representa un rendimiento de hasta seis veces el promedio mundial y tres veces el rendimiento promedio de Latinoamérica. Esto significa que tenemos disponibilidad de agua superior frente a los países de Latinoamérica y ni que decir frente algunos países de Centro América, como el caso de Guatemala, quienes denotan dificultades de acceso de agua superficial, lo cual ha generado una necesidad de aprovechar el agua subsuperficial que ocasiona costos elevados frente a nuestra ventaja comparativa. Lo interesante de Guatemala es que alcanza altos rendimientos productivos con manejo racional de agua, en cultivos como los guisantes (arveja dulce, arveja china, ejote francés), para lo cual sus productores después de 30 años de implementación y al menos dos generaciones de trabajo constante y permanente, hoy en día destinan sus producciones al mercado extranjero.

Si se considera el tiempo que ha transcurrido entre la puesta en marcha del último distrito de riego y el inicio de nuevas obras, lo más sensato es que esas antiguas estructuras se deterioren con el paso de los años. Estos hechos son los que desencadenaron que las inversiones estatales y/o privadas se concentraran en un alto porcentaje en la reparación y adecuación de los distritos existentes, disminuyendo los recursos que se pudiesen disponer para los nuevos proyectos y rompiendo la continuidad que se desea para este tipo proyectos.

Pese a las dificultades que se han presentado en el pasado y presente, es evidente y necesario condicionar una estructurada planificación temporal, productiva, técnica, financiera, ambiental, legal y administrativa, que permita mitigar y/o disminuir riesgos, incrementando la eficiencia y eficacia en el manejo de los recursos. En este sentido, la invitación es para todos los empresarios del sector privado relacionados con el diseño y la construcción de distritos y sistemas de riego y drenaje, para que sigamos siendo articuladores frente a los diferentes actores para fomentar el crecimiento y desarrollo de los distritos de riego, pero principalmente de sus productores agropecuarios.

Para mayor información, puede contactarnos al correo gerencia@hidraco.co

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